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jueves, 1 de diciembre de 2011

Lo que cobran los deportistas


La revista estadounidense Forbes publicó la lista de los 50 deportistas mejores pagos del mundo. Más allá del desglose, Guarismos va a tirar alguna data más.



Con 75 millones de dólares obtenidos durante los pasados 12 meses, el golfista Tiger Woods volvió a liderar el listado. Lo escoltaron las estrellas de la NBA, Kobe Bryant (US$ 53 millones) y LeBron James (48).

Además de los tres ya mencionados, los diez primeros puestos de la lista lo completan:

Roger Federer (47 millones de dólares);
el golfista Phil Mickelson (46,5 millones);
David Beckham (40);
Cristiano Ronaldo (38);
el beisbolista estadounidense Alex Rodríguez (35);
Michael Schumacher (34);
Lionel Messi (32,3).

El piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso, ocupa el 11º puesto con ingresos por 32 millones de dólares; el tenista Rafael Nadal, 12º con US$ 31,5 millones; y el basquetbolista de Los Ángeles Lakers Pau Gasol, en el 49º lugar con 18,9 millones. Todos Españoles.

Hay que mencionar que dentro del ranking hay varios latinos más, como por ejemplo: los futbolistas brasileños Kaká (en el 24º, con 25 millones de dólares) y Ronaldinho Gaúcho (en el 27º, con US$ 24,7 millones). Así como también los venezolanos Johan Santana (en el 36º, con 21,5 millones) y Miguel Cabrera (41º, con 20,3 millones), ambos astros del béisbol.

Otros datos:

Los 50 deportistas mejor pagados han ganado en el último año un total de 1.400 millones de dólares, lo que representa un 11% menos en comparación con los 12 meses anteriores. El promedio de ganancias fue de US$ 28 millones.

El más viejo de los deportistas es Schumacher, con 42 años, mientras que el más joven es Messi, con 23.

La única mujer que forma parte de este privilegiado grupo es la tenista rusa Maria Sharapova, que ocupó el puesto 29 con ingresos de 24,2 millones de dólares.

Representacion de Jugadores por Deportes:

Básquetbol, con 15 jugadores dentro del ranking.
Béisbol (11),
Automovilismo (7),
Fútbol (6),
Golf (4),
Fútbol Americano (3),
Tenis (3)
y el boxeo con un sólo representante.

Uno de esos que no se olvidan: Del Piero




"Un aplauso para el capitán Alessandro Del Piero, quien quiso quedarse con nosotros un año más, en la que será su última temporada con el equipo", dijo Agnelli durante su discurso en la asamblea de accionistas del club. La noticia asombró a todos los aficionados del Calcio, y los medios italianos de inmediato se hicieron eco del adiós al símbolo de la Juve.

El astro, que pronto cumplirá 37 años, no jugará más en el equipo en el que milita desde 1993 y con el que ha ganado once títulos nacionales y cuatro internacionales. Además, se marchará con el récord de mayor cantidad de encuentros disputados (677 juegos) y más goles anotados con la camiseta de la Vecchia Signora (284 tantos).

Además del anuncio, que ha dejado helados a los tifosi bianconeri, Agnelli habló de la economía del equipo, una de las razones por las que fue convocada la asamblea. "El balance 2010-2011 es intolerable, el peor de la historia de la Juve", dijo el mandamás, quien mencionó la pérdida de 95,4 millones de euros, "un hueco que obliga a los socios a un sustancioso aumento de capital".

Del Piero, después de debutar en la Serie B jugando para el Padova en 1991, arribó a la Juventus para comenzar una historia de amor que se profundizó con el tiempo y que ni un escandaloso descenso a la segunda categoría pudo quebrar. Con esa casaca, obtuvo desde la Champions League, Copa Intercontinental y Serie A, hasta el retorno a primera división en 2007, luego de consagrarse campeón del mundo con la selección italiana en Alemania 2006.


La década en la que se formó un grande




Durante 42 años de torneos locales -desde 1957 hasta 1999-, el conjunto estudiantil dio seis vueltas olímpicas nacionales. Desde 2003 a 2010, tuvo ocho grandes alegrías -cuatro a nivel nacional y cuatro avaladas por la Conmebol. El ascenso y la salida de la crisis se concretaron en 2002. Ahora es el verdugo de América.  

La desorganización dirigencial y la mala gestión llevaron al club al peor momento de su historia. Pero el golpe sirvió para aprender de los errores y, dos años después, en 2003, se quedó con el título de la Serie A. El primer gran logro fue establecerse en la máxima categoría.

Con la llegada a la cima en Ecuador, comenzaron las clasificaciones a los certámenes internaciones, los que, en el caso de conseguirse, dan un toque de distinción. Ése era un gran paso, que parecía lejano. En 2004, volvió a disputar la Copa Libertdores y en octavos de final fue eliminado por penales, a manos del Santos de Brasil. Pero desde entonces, disputo todas las ediciones, excepto la de 2010.

En su país triunfó, además, en 2005, 2007 y 2010. Hasta 2008, las conquistas de cabotaje ya lo habían hecho un equipo grande. Pero el país del trópico tenía una deuda pendiente: que uno de sus conjuntos se impusiera a nivel continental.

La "Casa Blanca" ya comenzaba a ser un escenario en el que nadie se sentía cómodo, la altura de Quito y la efectividad de los "Azucenas" asustaban. El momento más importante en la historia del club se materializó en 2008.

En la fase de grupos, salió segundo detrás del poderoso Fluminense, en octavos eliminó a Estudiantes, en cuartos a San Lorenzo, en semis al América y en la final venció por penales a los brasileños que habían salido primeros en la primera etapa del campeonato.

Después de ese inmenso logró, inédito en su tierra, se abrieron las puertas de América. Nadie quiere cruzarse en el camino de la Liga. El respeto como equipo copero ya lo tiene. El sustento lo confirmaron los otros tres grandes objetivos cumplidos fuera de casa: la Sudamericana 2009 y las Recopas de 2009 y 2010.

Con la obtención del pase a semifinales contra Vélez Sarsfield del martes pasado, los "Centrales" podrán luchar por su quinta conquista fuera de casa. El rival de la serie definitiva saldrá del encuentro que disputen el miércoles por la noche la Universidad de Chile, que venció al Vasco da Gama el miércoles 30 de noviembre.

Raúl: 270.000 no es el único récord



En Facebook me crucé con que la página de la red social de Raúl González Blanco llegó a 270.000 seguidores. Ese número redondo me invitó a repasar algunos de los números del eterno 7:



Hace 17 años que debutó en la Primera del Real Madrid. Desde entonces convirtió 350 goles en 811 partidos. Debería haber finalizado su carrera en el club que lo vio nacer, pero diferencias con José Mourinho lo hizo distanciarse de la “Casa Blanca”. Desde hace poco más de un año llevó su estirpe a Alemania, mas precisamente al Schalke 04.

Con la llegada del eterno número siete, el club germano encontró un caudillo. Si bien no está en el zaga central, con sus gritos en el ataque se hace escuchar en todo el campo. Se lo respeta. Era común encontrar opiniones que lo hacían en decadencia, que a sus 33 años cambiar de hábitat por primera vez lo iba a apagar. Pero con las conquistas a la red y con su personalidad todas las especulaciones quedaron en eso.

El equipo de la capital española podría haber salido perjudicado, pero la suculenta billetera merengue hizo que el hueco que dejó “El Gran Capitán” no se hiciera sentir. Karim Benzema, Gonzalo Higuaín y, sobre todo, Cristiano Ronaldo hacen delirar al Santiago Bernabéu, y olvidarlo a él. Pero él está vivo.

A lo largo de las 16 temporadas que defendió la casaca madridista, Raúl ingresó el balón a la meta en 323 ocasiones en 741 cotejos. Su eficacia, de 0,44, quedará en la historia. Además, es el máximo artillero del club blanco. El 15 de febrero de 2009 superó a Alfredo Di Stéfano, cuando le convirtió al Real Sporting de Gijón por la Liga su diana 308 en cotejos oficiales. Y, con apenas 19 años alcanzó los 100 partidos en Primera División.



Todavía no se planteó dejar la actividad. Su sed goleadora le pide más. Y, los fanáticos del fútbol, todavía, queremos seguir disfrutando de su olfato.

Los récords continúan, hay más números que alimentan al mito. Para eso, hagan click acá y vayan a ver cuanto más puede sorprenderlos un delantero de raza.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Hundidos en la Promoción


La noche anterior, la del sábado, había llovido. Los que conocen el Nuevo Gasómetro y sus inmediaciones saben lo que eso significa: barro y charcos, y saltos para esquivar a los anteriores. La gente llegaba al estadio con congoja, como sabiendo lo que iba a ver. San Lorenzo estaba (y está) en la Promoción. Cuando comenzó el Apertura 2011, todos los cuervos imaginaban que a la altura de la fecha 15 el famoso “fantasma” del descenso sería una anécdota o algo a lo que mirar de reojo, no desde adentro.

Ellos saben de qué se trata, los principios de los ochenta trataron mal al club. El sólo hecho de imaginar aquella época trae todos esos recuerdos nefastos. Pérdida del Gasómetro, crisis institucional, deudas por doquier. En la cara se les notaba. Ni los gritos de los “choripaneros” eran efusivos, por más de que no sean del “Santo” eran respetuosos del duelo ajeno. ¿Duelo? Sí, duelo. Ninguno de los “fanas” que estaban por ahí una hora antes tenía el más mínimo gesto de alegría. Salvo los más chiquitos, los que le preguntaban a sus padres: “Vamos a salir ¿No?”. Esos “minihinchas” no saben lo que pasó entre 1982 y 1983. No se lo imaginan. Para ellos la cancha de Fernández de la Cruz y Varela no tiene nada de “Nuevo”.

Dentro del estadio el clima era hostil. Estaban los cantos de rigor que salían desde las entrañas para mitigar el dolor y la tensa espera. “En las buenas y en las malas, hasta el fin…”. “… que se hizo gloriosa en las buenas y en las malas, la que lleva en la sangre la pasión azulgrana…”. Todo llevaba a lo mismo: al temor. Al no querer repetir. Parece tarde. El “Ciclón” podrá, posiblemente, sortear el descenso. Pero cuánto durará. ¿La crisis institucional se irá? Esa que hace que a 18 años de inaugurado el Pedro Bidegain –nombre oficial del estadio- todavía haya que saltar charquitos.

Pero cuando salió el equipo a la cancha la cosa cambió. Aquella tensión se transformó en aliento, las caras deprimidas se transformaron en esperanza. La confianza en los jugadores era nula, aunque cuando se ven desparramados en el campo 11 tipos que van detrás de la pelota y que defienden los colores, al menos los primeros minutos, no importa el concepto previo. Hay que empujarlos, como si fueran un Renault 4L.

El equipo rival, el de la 14ª del Apertura, Unión de Santa Fé tuvo un torneo inesperado que lo posicionó fuera de los promedios comprometedores. Con esa tranquilidad se instalaron en el césped del Bajo Flores. 

El partido fue más de lo mismo para San Lorenzo. La historia de las anteriores 13 fechas se repetía. Un equipo tenso, que alguna situación generaba, pero que parecía enfrentarse a arqueros de 7.32 por 2,44 metros.

Ya había concluido el primer tiempo. Se escucharon en los 45 iniciales algunos ¡uh! locales y otros visitantes. Los goleros tuvieron actuaciones respetables y amargaron a los delanteros. Pero claro, las tensiones en futbolistas e hinchas cuervos se multiplicaban por mil a cada minuto de paridad en el marcador. La tolerancia con el cuerpo técnico solo era una virtud de los que comprendían, de los que podían comprender, que no se podía esperar mucho más de los jugadores. Un milagro tenía que abrir el arco, ya no se trataba de pericia de los atacantes. Se trataba de algo del más allá.

La salida al terreno del once planteado por Omar Asad al segundo parcial continúo siendo hostil. Ya casi no había excepciones a las puteadas.


Silencios largos, aunque ruidosos, se apoderaron del estadio. Sólo se escuchaba al puñado de santafecinos que alentaban a sus héroes. Sí, héroes. Porque cuando todo parecía que concluía en un reparto de puntos para ambas escuadras, sucedió lo que venía sufriendo el “Matador” durante todo el campeonato. A los 29 minutos de la complementaria, Paulo Rosales, el ex Newell´s Old Boys, clavó un zapatazo al palo más alejado de Pablo Migliore que arruinó la ilusa esperanza cuerva.

Ya casi no había fuerza para insultar. Esa fuerza apenas podía utilizarse para contener el llanto. Sólo algunos superpoderosos podían descargarse y despotricar contra el entrenador, referentes del plantel o dirigentes. 

San Lorenzo seguía ahí, en la Promoción. Los charquitos también estaban en las zonas cercanas al Bidegain, pero ya no había energía para saltarlos.