viernes, 2 de diciembre de 2011

“Hoy existen los jugadores de departamento”



La actualidad del fútbol juvenil argentino alarma. Los clubes, con tal de generar ingresos, dejaron de preocuparse de la formación y la suplieron con las ganas de triunfar. Hugo Tocalli no se esconde y le da su diagnóstico de lo que pasa a Guarismos.

Parecía que las ocupaciones iban a impedir el encuentro. “No, hoy no puedo. Y mañana no sé si tengo que viajar”, decía por teléfono Hugo Tocalli, cuando se intentaba generar la entrevista. Después de un par de días de incertidumbre, el ex director técnico de Colo-Colo, aseguró que iba a estar en la ciudad de Buenos Aires y que podría hacerse un hueco en su agenda. El lugar: un bar en el cruce de las avenidas Álvarez Thomas y Federico Lacroze.



La propuesta era dialogar del estado del fútbol juvenil argentino. Su curriculum ostenta tres Copas del Mundo en la categoría, como ayudante de campo de José Néstor Pekerman (Qatar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001), y una como entrenador titular (Canadá 2007). Palabra autorizada si las hay.

-¿Cómo ve al fútbol juvenil del país?

-Estamos todos muy apurados. Acá se prioriza ganar un partido y vender jugadores, pero pocos piensan en formar. Alguien me puede decir que siguen saliendo buenos proyectos, y tiene razón, Argentina nunca va a dejar de sacarlos. Pero no en la cantidad y calidad que años atrás.

-¿A qué se debe?

-Antes caminabas por el barrio y veías a los pibes en el potrero, ahí encontrabas talentos. Ahora, ese espacio no existe. Hoy existen los “jugadores de departamento”. Eso implica que hay que desarrollar mucho más la técnica individual en los clubes y los tiempos son otros.

-Además de la técnica individual ¿Qué otras cosas le faltan a los chicos que empiezan?
-Mirá, nosotros (por el cuerpo técnico de las selecciones menores que integró) contábamos con que tres días a la semana íbamos a poder entrenar con los chicos. Eso ya no se puede hacer. Primero, porque muchos ya debutaron en sus clubes y no los largan. Y, segundo, otros tantos ya no juegan en el país. Por ejemplo, en el Mundial de Qatar 1995 un solo jugador de ese plantel alternaba en su equipo, Leonardo Biagini. La actualidad atenta contra la preparación.

-Las no clasificaciones de Argentina para la Copa del Mundo sub-20 en 2009 y la de los Juegos Olímpicos de Londres el año que viene ¿Son un retroceso o un accidente?

-No, un retroceso no. Son alarmas que no se puede pasar por alto. No hay que dramatizar tanto por no clasificarse, sino que hay que poner en tela de juicio qué vamos a hacer con el fútbol argentino. Eso es lo importante. Todos tenemos que ser consientes que con proyectos a largo plazo las selecciones tendrán mejores jugadores.



-¿Cuando usted dejó la dirección técnica de los juveniles se terminó eso?

­-No, creo que los muchachos que hoy están al frente son capaces y deben tomar las últimas eliminaciones como un aprendizaje. El plan que implementamos puede servir como modelo. Desde afuera noto que no se trabaja bien en el interior del país, ahí si existen los potreros, todavía. Si se aceitan los engranajes después todo es más sencillo. Es decir, nosotros teníamos a la Sub-15, si hacíamos un buen trabajo el 60 o 70% de la Sub-17 ya estaba resuelto, y así con las demás categorías. Me da la sensación que no se puede tomar a cada cuerpo técnico como un eslabón separado del resto, hay que establecer estrategias en conjunto.

-Antes mencionó que el hecho de que los chicos ya hayan debutado en Primera y, en consecuencia, que se vayan rápido al exterior es una traba ¿A qué se debe?

-El problema está en los clubes. Si dejamos que los guías de los chicos sean sus representantes o las necesidades de sus familias, vamos mal. Los dirigentes tendrían que restringir la presencia de las malas influencias. Pero tampoco seamos necios, hay una realidad, la del fútbol argentino como exportador, que no se puede pasar por alto. El modelo de Vélez es el ideal y el a seguir: jugadores que se foguean con muchachos de experiencia y que dejan la institución a los 22 o 23 años. Ahí está la clave. Si seguimos todos muy apurados cada vez vamos a estar peor.

-Pero, en cuanto a los seleccionados juveniles, no debería ser mejor llevar a un chico que jugó varios partidos en Primera…

-Sí, sin dudas. A la hora de tomar decisiones van a estar más capacitados. Pero entre lo que teníamos nosotros o esto, prefiero tener un plantel en el cual ninguno de sus integrantes haya debutado. Porque se cuenta con más tiempo de trabajo. Lo que te decía antes, los clubes no pondrían impedimentos.

-¿Ve alguna alternativa para mejorar esa ausencia de trabajo?

-Mirá, venimos así desde hace algunos años. Cada fracaso parece que significa tocar fondo y que hay que refundarse después de él. Pero la dirigencia parece no aprender y demuestra que su mal manejo no tiene fin. Quisiera ser optimista en ese sentido, aunque me cuesta…

-¿Quiénes influyen en el nerviosismo cotidianoque invade al fútbol argentino?

-Todos tenemos algo de culpa, desde los dirigentes hasta los periodistas. Nadie está exento de responsabilidades, aunque cada uno en lo suyo. Pero fijate como lo trataron a Juan José López, hasta cuatro o cinco partidos antes de que termine el torneo, para todos había interpretado al pie de la letra que es lo que tenía que hacer. Después, pareció ser el diablo. Así no se puede. Si no hubiera tenido el final de campeonato que tuvo, River estaría en la Copa Sudamericana. Hay que calmarse un poquito.

-Para terminar ¿Qué cinco jugadores jóvenes le parece que tienen futuro?

-En primer lugar, Ricardo Álvarez. A Ricky lo hice debutar y conozco su potencial. Después, en un segundo pelotón, están Erik Lamela (River), Sergio Araujo (Boca), Facundo Affranchino y Héctor Canteros (Vélez). Todos ellos tienen chances, si no se apuran, de ser de selección. 

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